| Supuestos sobornos: Triángulo entre Chile, ministerio de Defensa argentino y empresas alemanas |
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| miércoles, 07 de abril de 2010 | |
¿Quién se esconde detrás del supuesto cobro de coimas entre la empresa Ferrostaal AG, constructora de barcos y submarinos, a alguien del ministerio de Defensa en 2006? El Gobierno negó ayer (06/04) cualquier vinculación con un caso de supuestas coimas, sin embargo, a través del comunicado del ministerio de Defensa difundido hoy (07/04), se puede reconstruir el círculo entre Chile, Argentina, Fassmer y Ferrostaal.primeraplana.cl/Urgente24.com El Gobierno negó ayer (06/04) cualquier vinculación con un caso de supuestas coimas pagadas por un astillero alemán a autoridades navales locales para la construcción de embarcaciones denunciado por la revista alemana Der Spiegel. Sin embargo, a través del comunicado del ministerio de Defensa difundido hoy a través de Télam, se puede reconstruir los vínculos entre Chile, Argentina y las empresas alemanas (Fassmer y Ferrostaal). Veamos algunos contrapuntos entre la esuceta defensa del ministerio de Defensa que conduce Nilda Garré desde 2005 y el comunicado difundido hoy desde la agencia estatal de noticias. Ayer, Télam difundió que desde el Ministerio de Defensa, afirmaron que la gestión de Nilda Garré, "nunca tuvo negocios con Ferrostaal u otro astillero alemán". Sin embargo, el país habría tenido relación con un astillero alemán a través de Chile. En el comunicado a cartera informa que el 20 de diciembre de 2007 (las negociaciones venían desde el 2004 en realidad), la Armada Argentina (ARA) y los Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) celebraron un contrato que permitió a la Armada Argentina comprar la “ingeniería básica” de la POM. Por esta operación, la Argentina desembolsó 2.730.000 euros. Si usted se pregunta dónde está la vinculación, aquí está la clave. La empresa que proveía a Chile de la “ingeniería básica”desde 2004 para que el país vecino construya su propio POM era la firma alemana FASSMER. Así, la armada chilena invitó a la Argentina a sumarse a este proyecto y en 2007, tras la firma de un contrato y el desembolso de €2.730.000, así lo hizo. Entonces, es cierto que esa operación no se realizó directamente con Ferrostaal, dedicada a la fabricación de máquinas pesadas, instalaciones industriales y embarcaciones civiles y militares, sino con la empresa chilena Asmar. Esta, a su vez, le habría comprado a Fassmer, otra firma alemana. Pero la sospecha de los investigadores alemanes es que Ferrostaal habría actuado como intermediaria de otras empresas a cambio de un porcentaje de las coimas. La misma explicación fue ofrecida desde la filial local de Ferrostaal, que a través de un comunicado afirmó que su tarea se limitó a presentar los POM a las autoridades argentinas. El texto, en otro pasaje dice: "En ese sentido, nuestro país desarrolla acuerdos también entre la Fábrica de Aviones “Brigadier San Martín” (en Córdoba) y la empresa brasileña EMBRAER". La aclaración y comparación resulta en realidad desafortunada, teniendo en cuenta que por la compra de aviones a Embraer (que llegarán en julio próximo, según dijo ayer (06/04) Mariano Recalde) existe una denuncia anónima sobre presunto pago de sobreprecios en dicha operación. Según Der Spiegel , los fiscales alemanes confían en que se trata sólo del comienzo de un enorme escándalo de corrupción. Lo cierto es que más allá de lo que resulte la investigación en Alemania, en Argentina habría funcionarios públicos que habrían recibido los sobornos y aún están dentro del laberíntico entramado del Estado. Y en tanto y en cuanto las autoridades argentinas nieguen vínculo alguno, no hay investigación ni intervención de la Justicia posible. Según la investigación de la revista alemana Der Spiegel, Ferrostaal pagó a "un empleado del Ministerio de Defensa" argentino una suma "de seis cifras en euros", dinero "que al parecer compartió con otros dos oficiales de la marina de alto rango". También sostuvo que la compañía podría haber pagado sobornos "a la guardia costera argentina en 2006". Ayer, voceros del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández -que era el ministro del interior en 2006 y tenía a su cargo las fuerzas de seguridad- dijeron ayer a Clarín que "ni la Prefectura, ni el área de compras de interior en aquella época tuvieron relación alguna con las empresas mencionadas". La revista no difundió los nombres de quienes habrían recibido las coimas, y desde el ministerio de Defensa salieron a desmentir vinculaciones con lo que se denuncia en la investigación. Vale la pena revisar algunos pasajes del comunicado difundido hoy: El Ministerio de Defensa informó que las referencias realizadas por el medio alemán “Der Spiegel” parecen aludir, de manera lateral, a las acciones realizadas por el Ministerio en relación con el proyecto Patrullero Oceánico Multipropósito (POM). Mediante un comunicado, esa cartera asegura que ha desarrollado una política que tiene antecedentes en trabajos de las armadas de la región que, desde agosto de 2004 y a partir de una reunión realizada en Lima (Perú), discutieron la posibilidad de cooperar en la construcción de POM para sus respectivos países, es decir, la fabricación de barcos de calado más limitado que los de los grandes buques de guerra, pero de mayor velocidad para intervenir en operaciones de persecución y eventual abordaje a naves que violen el espacio económico nacional, practiquen pesca ilegal, contrabando, u otras actividades por fuera de la ley. En 2004, la armada de Chile comenzó la construcción de su propio POM y, para ello, licitó internacionalmente la “ingeniería básica” que fue ganada por la firma alemana FASSMER. Así, la armada chilena invitó a la Argentina a sumarse a este proyecto. Sobre la base de acuerdos preexistentes entre ambos gobiernos, y en procura de acciones combinadas entre las dos armadas -que incluían el intercambio de personal y el alcance de una logística común-, los Ministerios de Defensa de ambos países firmaron, el 20 de noviembre de 2007, un memorándum de entendimiento. Luego, el Ministerio de Defensa de Argentina, por la resolución 17/2007, autorizó al Estado Mayor General de la Armada a tramitar y a suscribir los acuerdos para el cumplimiento de los objetivos mencionados anteriormente. El 20 de diciembre de 2007, la Armada Argentina (ARA) y los Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) celebraron un contrato que permitió a la Armada Argentina comprar la “ingeniería básica” de la POM. Por esta operación, la Argentina desembolsó 2.730.000 euros. En 2009 la Argentina comenzó con la construcción de cuatro POM. En el astillero TANDANOR (propiedad del Estado Argentino en la jurisdicción del Ministerio de Defensa) se haya en construcción efectiva el primero de ellos, que estará operativo a fines de 2011. A estos fines, la Armada Argentina ha debido pagar la licencia de construcción del buque (500 mil euros), franquicia de pago habitual internacionalmente en este tipo de convenios de construcción de naves. La Armada Argentina no ha tenido ningún vínculo comercial con la empresa FERROSTAAL, pese a lo manifestado por la mencionada publicación alemana, destaca el Ministerio de Defensa. En el astillero TANDANOR, además de la construcción de POM que se terminará el año próximo, se halla en desarrollo el proceso de “media vida” del submarino A.R.A. “San Juan”, que prolongará su vida útil por 20 años. También en TANDANOR se desarrolla la reparación del rompehielos “Almirante Irízar”, que estará en funcionamiento en la próxima Campaña Antártica de Verano 2011. Las acciones de cooperación logística, como la mencionada anteriormente entre Argentina y Chile, forman parte de los esfuerzos operativos para sentar las bases de una industria regional de la Defensa. En ese sentido, nuestro país desarrolla acuerdos también entre la Fábrica de Aviones “Brigadier San Martín” (en Córdoba) y la empresa brasileña EMBRAER. Por su parte, los ejércitos de Argentina y de Brasil tienen un acuerdo de cooperación para la fabricación del vehículo terrestre multipropósito “Gaucho”. El Ministerio de Defensa lamenta que la publicación alemana referida no haya consultado el parecer de la parte a la que han acusado con tanta liviandad. Avanza la investigación en Colombia y Portugal En Colombia, que también quedó manchada por la investigación, la actitud del gobierno fue bastante distinta que en Argentina, dónde Nilda Garré, desde el 2005 a cargo de la cartera, no salió a hacer las aclaraciones necesarias. En Colombia, en cambio, avanza la investigación para acceder a licitaciones para la construcción de embarcaciones. Estos casos denunciados tienen relación con la detención de Klaus Lesker, miembro de la junta directiva de la compañía alemana, quien habría sido el nexo entre la firma alemana y los funcionarios en América Latina. A diferencia de garré, el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva Luján, ordenó iniciar una investigación para identificar si se cometió alguna irregularidad en la firma de contratos y advirtió que se determinó la ejecución de correctivos si se comprueban actuaciones ilícitas dentro de dichos pagos. "Tenemos los mecanismos de control y acción colectiva que garantizan la transparencia y además hemos solicitado todas las investigaciones que sean necesarias para determinar si existió algún acto indebido" , según señaló Silva Luján a medios colombianos. El funcionario advirtió que si se comprueba se cometió algún acto indebido en la suscripción de contratos para la adquisición de los buques, como lo denunció la revista alemana Der Spiegel (ver nota relacionada), "será sancionado severamente". Además, el Ministerio Público que encabeza Alejandro Ordóñez inició una revisión de los contratos celebrados con la multinacional alemana Ferrostal AG, tras conocerse las denuncias sobre el supuesto pago de coimas a funcionarios. En Portugal, el caso arrancó en octubre pasado: la Fiscalía reclamó 34 millones de euros a tres gestores alemanes y siete portugueses por supuesto fraude y falsificación de documentos en la operación de compra de dos submarinos, por 1.000 millones de euros. El vendedor de las naves era el consorcio German Submarine Consortium, que integraba Ferrostaal. Ahora, el gobierno portugués suspendió en funciones a su cónsul en Munich, Jürgen Adolff. Según "Der Spiegel", hay indicios de que un cónsul portugués recibió un soborno de 1,6 millones de euros de Ferrostaal. Había organizado en 2002 "una reunión entre Ferrostaal y el entonces primer ministro portugués, José Manuel Barroso", hoy presidente de la Comisión Europea, quien ayer negó cualquier relación con el caso. |













